El año de la marmota
Mientras que en Colombia el tiempo pasaba sin algún ritmo aparente, aquí en España las estaciones lo marcan todo, todo se repite cada doce meses, inclusive el comportamiento de las personas.
Es mi tercer verano aca y las conversaciones en esta época son las mismas, el calor, las vacaciones, los incendios, las pateras y cayucos, el sindrome post-vacional, los accidentes de tráfico y la escasez de agua.
Que el autobús pase a la misma hora, la tienda cierre a las dos y vuelva abrir a las cuatro, que si dejo el choche aparcado aquí, lo voy a encontrar mañana en el mismo sitio, producen cierta calma, la calma de la sociedad super civilizada.
Uno termina involucrándose en ella, la misma rutina, las paradas fijas de el autobús, las caras conocidas que suben y bajan en los mismos sitios, y a la misma hora las dos niñas con su abuelo que piden al papá que toque el claxón mientras ellas lo celebran, y que para mi es señal que voy a llegar tarde de nuevo.

